¿Existe vida fuera de nuestro planeta?
Si hay una pregunta en Astronomía que es ampliamente popular es la de si hay vida extraterrestre. Las especulaciones sobre esto son muy antiguas y se mezclan con profecias religiosas y creencias mágicas. Desde relativamente hace poco los astrónomos profesionales han dirigido gran parte de sus esfuerzos en este campo, por lo que parece adecuado dedicarle una charla.
Para intentar dar algo de luz entre la cantidad de teorías existentes con poco o ningún fundamento, podemos empezar por definir lo que es vida, ya que si no lo hiciéramos con cierta precisión estaríamos dedicando nuestros esfuerzos a buscar algo que no sabemos lo que es.
A primera vista podría parecer elemental diferenciar los seres vivos de los que no lo son; pero no es tan fácil. En la imagen se pueden ver dos casos en los que pese al crecimiento no se puede decir que exista vida. Mejor dicho: se podría decir, pero se ha convenido que no para poner unas limitaciones racionales al concepto de vida.
En este cuadro están las condiciones que se deben cumplir para admitir que un objeto es un ser vivo.Las dos primeras condiciónes implica la existencia de cadenas de ácido desoxirribonucleico (ADN) que contienen la información de la especie correspondiente y las instrucciones para formar un individuo igual a los progenitores. Cada segmento de ADN es un gen, capaz de formar las proteinas necesarias para formar los órganos del nuevo ser.
De esta manera desde las bacterias a los mamíferos superiores todos los seres vivos se mantienen en el tiempo evolucionando por selección natural, de manera que se garantice la continuidad de cada especie.
Algunos seres vivos son capaces de vivir en condiciones extremas de acidez, salinidad o temperatura y se llaman, por ello, extremófilos; Aún ellos necesitan unas condiciones mínimas para vivir.
Fácilmente se llega a la conclusión de que para que se desarrolle la vida se necesita la presencia de agua en estado líquido lo que, a su vez, exige un margen de temperaturas entre cero y cien grados centígrados. Pero además debe existir algún tipo de protección contra las radiaciones provenientes de la estrella más cercana, ya que las de más alta energía son incompatibles con la vida; se necesita una atmósfera, un potente campo magnético o las dos cosas.
Ya tenemos algunas condiciones para buscar vida fuera de la Tierra pero ¿puede existir en cualquier sitio?¿Desde cuando?. En nuestro planeta fósiles de microorganismos elementales (Archeas) han sido encontrados en estratos de 3700 millones de años de antigüedad. ¿Como aparecieron allí? ¿Vinieron de fuera de la Tierra o la vida se originó sin intervención externa?
Probablemente pasará mucho tiempo antes de que se encuentren respuestas a estas preguntas, pero si sabemos que los primeros organismos pluricelulares tienen unos seiscientos millones de años aunque recientes descubrimientos parecen retrasar esa cifra a mas de mil millones. En cualquier caso hay que destacar la enorme lentitud de desarrollo desde los seres mas elementales a los que fueron la base de los animales posteriores.
Parece que la vida necesita, para desplegar todo su potencial, grandes cantidades de tiempo en el que puede tener lugar el proceso de evolución selectiva necesario.
Con esta información ya podríamos lanzarnos a la búsqueda de vida basándonos en que es necesario encontrar los compuestos químicos que forman las proteinas para que haya posibilidad de que exista el ADN. Estos compuestos son un grupo de aminoácidos relativamente reducido.
Por otro lado hay que tener en cuenta que las condiciones del lugar en cuestión sean compatibles con el concepto de habitabilidad, por ejemplo, que sea posible la presencia de agua líquida. La protección de las radiaciones exteriores puede venir dada, como se apuntó anteriormente, por la existencia de una atmósfera o de un interior rocoso que posibilite un campo magnético como pasa en la Tierra.
Analizando posibles sitios del Universo donde se podrían encontrar los aminoácidos presursores de la vida resulta que lo que se ha encontrado hasta ahora es uno sólo -la glicina- en un cometa y otros varios en meteoritos pero no todos los necesarios para formar el ADN.
Per no sólo necesitamos hallar esos compuestos químicos que podrían dar lugar a la vida, necesitamos también un mundo donde desarrollarla y no parecen adecuados ni cometas ni meteoritos. Las investigaciones actuales se dirigen en la dirección de buscar exoplanetas, es decir, planetas de otra estrella que no sea el Sol.
A finales del siglo XX, se ideó un ingenioso método para detectar estos planetas que, por su lejania de nosotros, pero su cercania relativa a su propia estrella, son indetectables visualmente. Se trata de observar con mucha precisión posibles variaciones en la luz de una estrella que podría significar que un pequeño objeto se situa entre ella y nosotros: el exoplaneta. Esta técnica incluso puede aventurar el tamaño del planeta y la distancia a su estrella.
Con estos datos podemos intentar averiguar si el exoplaneta está en la zona de habitabilidad, es decir, en la zona donde el agua podría estar en estado líquido. Para ello hay que tener en cuenta la temperatura en la superficie de la estrella y la distancia a su exoplaneta ya que cuanto más lejos estén uno del otro mayor debe ser la temperatura de la estrella para que el exoplaneta esté en la zona habitable. Si está demasiado cerca, el agua se evaporará y si está demasiado lejos se convertirá en hielo; es una combinación delicada que solo da un pequeño margen para cada estrella.
En marzo de 2009 se lanzó un telescopio al espacio con el fin de buscar exoplanetas sin el filtro de la atmósfera terrestre. Se llamó Kepler y estuvo activo hasta 2016. En la gráfica podemos observar el enorme incremento de posibles exoplanetas hasta 2014 cuyo principal protagonista fue el telescopio Kepler.
En 2020 el número de exoplanetas encontrados es de algo más de 4100. De ellos, 55 están en la zona de habitabilidad aunque no todos son de igual tamaño que la Tierra.
Hemos explorado ligeramente en los avances relacionados con la búsqueda de vida de forma que podríamos hacer un pequeño resumen con los resultados.
En este cuadro se exponen los descubrimientos hasta 2020. Es cierto que, practicamente cada mes, estas cifras cambian, pero con los datos como están ¿podríamos asegurar que hay vida en el Universo fuera de nuestro planeta? Veámoslo con calma. 200 moléculas orgánicas (basadas en Carbono e Hidrógeno, características de los seres vivos) son muchas, pero en la Tierra se conocen varios millones. Se han descubierto aminoácidos, pero solo algunos de los aproximadamente veinte necesarios para la estructura del ADN. De momento se han encontrado 55 exoplanetas en la zona habitable, pero esto no significa que haya agua en ellos, y mucho menos que haya vida.
Por lo tanto, si nos basamos en la evidencia actual, se puede afirmar con bastante seguridad que no hay vida fuera de la Tierra. Sin embargo, sorprendentemente, la mayoría de los astrónomos profesionales opina lo contrario.¿Como es posible esto si son ellos los que han conseguido las pruebas que hemos resumido más arriba?
La base de la Ciencia consiste en el convencimiento de que para afirmar algo hay que demostrarlo. Sin embargo, en este caso, la mayoría de los científicos del ramo han optado por un método científico pero menos contundente: la estadística. El planteamiento es muy simple. Si en nuestra galaxia hay cientos de millones de estrellas que podrían potencialmente tener planetas como nuestro Sistema Solar, y las últimas exploraciones de objetos lejanos indican que es innumerable la cantidad de galaxias que existen, hay que concluir que la probabilidad de que exista vida en algún exoplaneta es muy elevada por no decir que es del 100%, dado el número inimaginable de posibles candidatos.
Esta teoría es muy difícil de rebatir, pero no constituye una prueba sino que, más bien, resulta una prueba para la Física Estadística. Parece que pasará mucho tiempo antes de que averigüemos cual es la verdad.